1.11.17

Telhados de Lisboa






Desde muito pequena que os telhados dos prédios no bairro de Lisboa onde eu vivia e que observava os que ficavam mais de perto da minha casa, foram sempre um mistério para mim. Sonhava ir pé ante pé por cima das telhas, talvez até conseguisse ir mais longe sem nunca deixar de caminhar sobre as telhas marselhesas que contrariamente às da minha casa que eram recentes, as outras eram muito antigas onde até cresciam ervas.

Os gatos dos telhados corriam de um lado para o outro, livremente. A minha mãe fazia comida especial para eles (peixe e arroz) e eles habituaram-se àquele carinho. Andavam todos gordos, o pelo lustroso e era vê-los ao sol a fazer a sua higiene. O problema era na altura do cio das gatas, porque as brigas e lutas quando aconteciam à noite não me deixavam dormir. De manhã os que a minha mãe acarinhava apareciam todos feridos com golpes e até com falta de pelo. 

Havia um prédio perto em que as janelas das "águas-furtadas" davam para o lado da minha casa mas não me lembro de ver alguém às janelas. Salvo uma unica vez uma senhora desceu pelo telhado, a chorar muito e pediu ajuda à minha mãe. Dizia que o marido a queria matar e ela saltou pela janela da casa de banho.

Há tempos consultei o "google maps" e consegui visualizar aquela zona mas não vi gatos.

Tudo o que conto aqui está muito presente na minha memoria e a explicação que eu encontro para isso, já passou meio século, foi precisamente devido ao facto de eu nunca ter consumado o meu sonho que foi de caminhar por cima daqueles telhados com telhas marselhesas.


Resultado de imagem para Gatos nos telhados


Maria Isabel Quental (Flor)


26.1.13

El hombre que vendía petróleo.








Al final de la tarde siempre estaba ansiosa con la llegada de mi papa. Yo sabía que después de oír pasar un carro con dos caballos bajando la calle, el tiempo de ahí más o menos 20 pasos largos de mi habitación hasta la ventana del salón, mi papa metía la llave en la cerradura de la puerta que daba a la calle.

En esa tarde esperé oír el carro pero no sabía lo que estaba pasando, de repente el ruido que venía de la calle era un poco confuso, algunas voces de mujeres gritando, por los cristales no podía ver nada, solo que seguía nevando. Volví a mi habitación pero mi curiosidad era grande... y mi papa que no llegaba... Mi maman en la cocina no se estaba dando cuenta de nada porque estaba en otro lado de la casa al fondo del pasillo. El viento estaba soplando fuerte y podía ahora ver gente subiendo la calle corriendo.

Mi maman llegó cerca de mí diciendo que le estaba haciendo falta algo para la comida que ya no me acuerdo, yo de seguida le dije que iba a la tienda que quedaba al lado de mi casa y salí corriendo olvidando el dinero que ella había ido a buscar al monedero que estaba en el bolsillo del abrigo colgado en un guardarropas o paragüero en el pasillo.

Sujetando mi bufanda con una mano y con la otra protegiendo los ojos por el viento que hacía, había dejado de nevar, miré hacia arriba y vi un espectáculo horrible. El carro, el carro de los caballos del hombre que vendía petróleo estaba en el medio de la calle, un caballo estaba de pié y el otro caído. Había como veinte personas intentando levantar el pobre animal.

No quise ver más, volví a entrar en casa sin haber comprado lo que mi maman necesitaba, me fui corriendo para mi habitación me eché en la cama, escondí mi cara en la almohada y lloré tanto, tanto que hasta dormí…Sentí mi papa haciendo caricias en mi cara y limpiando las lágrimas que aún no habían secado. La primera cosa que pregunté fue si el caballo ya estaba de pié. Mi papa sonrió y dijo que si que no le pasó nada, que menos mal los barriles de petróleo ya venían casi vacios, y con la ayuda de la gente, el animal se levantó y no le pasó nada.

Este recuerdo se quedó durante toda mi vida en mi memoria y hoy mirando a la imagen arriba de seguida me vino al pensamiento ese triste fin de tarde que tuvo un final feliz. Todas las tardes aquella misma hora me acercaba de la ventana pero de ahí a unos tiempos dejé de oír los caballos.

Mi papa un día llegó a casa diciendo que el hombre se había cambiado para otra parte de la ciudad y que había acabado con el negocio del petróleo. Toda la gente ya cocinaba a gas y se había jubilado.

-Y los caballos? pregunté.

No me supo responder.


4.9.12

La Casa Vieja


 Fotografía de F.Puigcarbó y otras cositas más de Flor




Esta casa vieja siempre le fascinó. Desde muy pequeño iba camino del colegio de la mano de su madre y la miraba, la miraba y siempre tenía que pasar por encima de los dos peldaños que había cerca de la puerta con su madre siempre regañándole porque ya era tarde.
Era siempre lo mismo, salían de casa siempre corriendo, porque era un problema todas las mañanas para despertarse, para vestirse, para comer.

Cuando se sentaba a tomar el desayuno, la taza con leche y el pan con mermelada hecha por su madre de los membrillos que su abuela mandaba en una cestilla allá del pueblo y que venía al cuidado de un maquinista del tren que era su vecino, una persona de mucha confianza, parece que la leche crecía en la taza y el pan quedaba solo porque la mermelada desaparecía...

Muchas veces seguía muy callado y pasado unos diez minutos preguntaba a su madre quién vivía en la casa vieja y su madre le contestaba que la casa estaba cerrada hace mucho tiempo y que no vivía nadie allí.

Llegó un día en que ya era un adolescente su madre ya no lo llevaba al liceo, la curiosidad era tan grande que se reunió con dos amigos más que también les gustaba el misterioso y decidieron que irían intentar abrir la puerta de dicha casa.

Uno de esos amigos sabía algo más de la historia de los antiguos habitantes que según él eran tres hermanas que quedaron viudas y solo salían en la noche. Dicen los vecinos de aquél tiempo que durante el día las ventanas estaban siempre cerradas y en la noche abrían las ventanas y las luces seguían prendidas toda la noche.

Algunos años más tarde dejaron de ver las luces prendidas, las hierbas empezaron a crecer cerca de la puerta y nunca supieron si las mujeres se fueron, si murieron, todo quedó en un misterio muy grande.

Alguien contó que en algunas noches se oían voces viniendo de dentro de la casa que se confundían con el viento y con el movimiento de las ramas de los arboles.

Como habían combinado los cuatro amigos siguieron con un poco de temor porque tres de ellos desconocían por completo todo aquel misterio.

Cuando estaban aproximándose parece que los pies no querían seguir adelante, parece que daban dos pasos en frente y uno para atrás. Llegados en frente a la casa de seguida pusieron el oído en la puerta a ver si oían algo, uno de cada vez, después se miraron y estaba todo en silencio. Hicieron un esfuerzo en la puerta pero a pesar de estar con la madera envejecida no se movió. Parece que la tarea estaba siendo más difícil de lo que pensaban.

Empezaron a conversar bajito sobre lo que iban hacer, la tarde ya estaba oscureciendo y la hora de la cena llegando.

Iban a desistir y volverían otro día.

Estaban ya decididos a regresar a sus casas y los cuatro empezaron a observar con atención la ventana ya sin cristales pero tapada con madera ya agrietada.

Los cuatro amigos se quedaron petrificados, con los ojos bien abiertos y la boca abierta pero sin salir palabras, apuntando hacía la ventana.

Salieron corriendo como locos uno para cada lado en dirección a sus casas.

Ellos no contaron a nadie lo que habían visto, pero yo les cuento. Tuvieron una visión de la cara de una mujer que los estaba mirando.

Pregunta: Saben quién era esa mujer??

Respuesta: Yo!! la mujer que escribió esta historia.

Bien que los protagonistas podrían ser "Los Cinco", pero no, solo fueron los cuatro, el perro no quiso ir, se quedó en casa. Sera que el perro ya sabía el final de la historia?


Autor: Flor



Esta noche...




Esta noche te esperé, no dormí... solo soñé... despierta!

Miré por mi ventana, cuanta estrella conté.

Con el libro de las estrellas en la mano iba identificando cada una. Las fotos no coincidían con ninguna, ni en el cielo ni en mi libro tú estabas.

Y me fui quedando pensando que la luna te estaba tapando y que en su camino yo conseguiría verte mirándome allá donde tú me dijiste que estaria tu estrella en tu cielo...

Amaneció... tu estrella no apareció.

Abrí mi ordenador busqué los mensajes que habían llegado y mientras tomaba un café fuerte y caliente, los fui leyendo, lentamente, cansada. No había llegado ninguno tuyo. No me di cuenta que la ventana estaba un poco abierta y empecé a sentir un poco de frio, sentí un calofrío. Cerré la ventana y mientras estaba intentando oír las noticias en la tele, oí que en tu país en la provincia donde vives estaban pasando unos vientos ciclónicos y una tormenta que obligaba a que tuvieran que quedarse en casa sin luz, sin calefacción y pude ver que a pesar de allá ya ser mañana parecía que la noche todavía no se había ido, de tan oscuro estaba el cielo. Me recosté en el sofá, y... me dormí.

Fíjate lo que soñé, soñé que la estrella que yo estaba buscando no existía por eso yo no te encontré, que no la habían descubierto aún. Claro, por eso no estaba en mi libro. Pero porque me equivoqué? Quién me había hablado de esa estrella? Habías sido tu, estoy segura. Me puse a pensar y me acordé que me habías dicho que en tu virada del año todavía no sabias donde la ibas a pasar y ahora veo que me hablaste de un año 2100 pero yo pensé que eso era debido a que como siempre estas cambiando las letras cuando estas nervioso será que es verdad, tu vives en un tiempo futuro? Pero en qué año estoy?, yo estoy en el año 2009, muy pronto llegará el año 2010...

Mira, de repente me desperté! Me desperté con una música que estaba pasando en la tele que nos gusta mucho a los dos. Dios mío que dolor de cabeza, que confusión he tenido, ya no sabía si estaba despierta si estaba soñando y cuando me acerqué del ordenador, mientras yo dormía había llegado tu mail donde me decías que estabas bien para que no me quedara preocupada pues seguramente ya había oído lo que estaba pasando en tu ciudad por la tele y que si la tormenta termina ya podré mirar al cielo y tu estrella ahí estará mirándome y brillando solo para mí.

Ya decidí, no volveré a mirar el cielo para ver tu estrella, yo viajaré para cerca de ti, subiremos la montaña y la miraremos los dos juntos. Nos tomaremos un chocolate bien calentito, llevaré un Bolo Rei y ahí recibiremos el año nuevo, el 2010! Estoy segura que una lluvia de estrellas ira bendecir nuestro encuentro y nuestra amistad.

Después del mensaje que me enviaste al final de la mañana, sigo sin recibir noticias tuyas, dime algo por favor ! Te extraño.

Flor

Viejas fotos




Ayer en la noche estuve buscando unas fotos en mis gavetas, no encontré lo que buscaba pero bien, bien en el fondo de todo abri una cajita que ya no me acordaba que tenía y me di cuenta de unas fotos y cartas que me escribiste hace mucho tiempo y que yo creía que mi maman me las habia destruído. Tanto que las busqué y ahora aparecen después de tantos años...

Me senté en el suelo de mi habitación con los ojos humedos al leer todo lo que me decías y me di cuenta que también había cartas que no habian sido abiertas y pensé porque seria que no las había abierto... Seguí mirando las fotos donde estabamos los dos bailando en una fiesta de carnavales...

Flor


3.9.12

Amig@ mio







Fue un placer muy grande haberte "conocido".

Al principio yo siempre daba la bienvenida a mis nuevos seguidores y me acuerdo que lo hice contigo y hasta te dediqué una canción de un cantante que me gusta mucho. Te quedaste muy grato y más tarde me di cuenta que no te gustaba que yo fuera tan insinuante. Tu eres una persona reservada, no te gusta ser el centro de las atenciones... Solo me he dado cuenta de eso un poco tarde, desgraciadamente.

Hace casi un año que nos conocemos, fue casi al principio de haber creado mi blogue y tu el tuyo. Me acuerdo que me enviaste un correo y yo no sabía qué hacer con él, estuve casi a borrarlo, porque estaba en estas cosas de la net hace poco tiempo. Hasta pedí consejo a una amiga y ella me dijo que te contestara que no veía nada malo en eso. Además mi identidad estaba reservada.

Empezamos a ser amig@s, aumentamos la cantidad de presencias en nuestros contadores del blogue y del e-mail hasta un día.

Cuando yo digo hasta un día lo digo con tristeza. 

Por mi culpa y creo que alguna culpa tuya también, llegamos a un punto que por lo menos para mí, tu presencia ya estaba siendo imprescindible para sobrevivir en mi blogue. Me acostumbraste a que todas las mañanas cuando me levantaba ya tenía un correo tuyo deseándome los buenos días y siempre, siempre un comentario muy amigo en mis entradas que yo siempre publiqué a diario. Que feliz empezaba yo mis días. Empecé a escribir poemiñas con tu ayuda y hasta hoy siempre me incentivas a que yo siga haciéndolo.

En nuestro jardín llegaron algunas hierbas dañinas con espinas. Llegaron así, sin saber el porqué, de repente! Empezaste a no entenderme y a no tener paciencia para nuestra amistad.

Hoy veo que no supe entender lo que es una amistad virtual, aún es difícil... creo que no lo voy entender nunca. Para mí el sentimiento de la amistad es solo uno.
Después de leer hoy tu entrada (hace tanto tiempo que no publicabas!), me apeteció escribirte esta carta y decirte que mi deseo es que sigas siendo feliz y que te sigo queriendo mucho.
Te has dado cuenta que no te nombro? Yo sé que no te iba a gustar.

Un beso de tu amiga que jamás te olvida,
Flor

Cappuccino



«Cappuccino»
Ingredientes:(para 4 tazas)
2 tazas de café bien fuerte
2 tazas de leche muy caliente
8 cucharadas soperas de nata
2 cucharadas soperas de cacao en polvo
Preparación:
Vierta el café bien fuerte en las tazas,
llenándolas hasta la mitad más o menos.
Después bata con las varillas la leche para
que haga espuma y cuando esté lista,
añádala muy despacito en las tazas.
Monte la nata y póngale un montecito por encima.
Espolvoreé cuidadosamente
con el cacao en polvo y sírvalo.
7 horas de la noche!

Sigo tomando mi cappuccino.
Que elegante es la confitería donde me dijiste para esperarte, lujosa, parece que estoy en Paris! Miro a la gente que llega, toma su café y sale corriendo; gente que se queda un poco, toma el café y lo acompaña con unos pasteles; gente que entra mira a la gente presente como que buscando a alguien y se va quedando como yo, quién sabe esperando por alguien que llegará o no.

7horas y 30!

Dónde estás, que no llegas!! Hay un hombre que me mira con intensidad, será que él también está esperando a alguien? La música de fondo es una música romántica que me gusta y la voy escuchando...

7horas y 45!

No puede ser, ya no puedo esperar más, el hombre no quita los ojos de mi, qué bello es, que bien vestido está, tiene un aire refinado, elegante. Llamo el empleado y le digo que quiero pagar. El empleado me contesta que aquel señor sentado en aquella mesa cerca de la puerta ya había pagado mi cuenta. Me quedé con una cara que quisiera verme al espejo, Dios mío…, sentía un calor, que vergüenza. Debería estar roja como un tomate.

Y tú que no llegas...

Y ahora que hago, tengo que darle las gracias, no sé qué va a pasar, no estoy acostumbrada a estas cosas, y si él me invita a cenar, que hago? No, no puedo! Bueno, tengo que tomar atención, él me parece ser una persona educada, es cliente asiduo porque los empleados lo tratan con respecto y por su apellido.

Y tú que no llegas...,

Y si me invita... voy aceptar, no veo mal en eso... ay esa música que está pasando ahora... un bolero...

Mientras estaba pensando en esto miré hacía aquella mesa y me doy cuenta que ya estaba vacía. Él iba saliendo con una mujer también ella elegante y que por fin había llegado. Él me miró como pidiendo disculpas y yo me quedé con los ojos húmedos. Que sola me he sentido!
Tu no llegaste nunca, y yo nunca más lo vi! Jamás volví a entrar en aquella confitería. Siento que perdí una oportunidad de haber tenido un momento feliz. Y tú? Tú no pasaste de una ilusión en que un día me podrías haber proporcionado un fin de tarde agradable y te fuiste a cenar (dijiste) con un amigo de infancia y me dejaste allí sentada a la "intemperie" de unas miradas golosas.

Yo perdí. Lo perdí para alguien que llegó retrasada y me llevó mi única posibilidad de haber tenido compañía en aquella tarde en una confitería en el centro histórico de mi ciudad.

Todo esto ya se pasó hace tantos años…

Recuerdos que jamás se olvidan.


Flor


22.10.11

Carta a un Amigo






Eran cerca de las once de la mañana, me había levantado hace poco tiempo, tocó el timbre de la entrada del edificio. Era alguien de una florista, me dijo el nombre pero no lo entendí muy bien, dijo que venía hacer una entrega para mí. Mientras la persona no llegó a mi piso, me puse a pensar quien sería que me estaba mandando flores.


Me miré al espejo, apenas había dormido y no me gustó nada de lo que mi espejo me enseñó. Tardo unos minutos a llegar y por fin oí el timbre. Abrí la puerta y que sorpresa me estaban haciendo? Que lindas flores, no estaba conociendo muy bien que calidad eran y el empleado me dijo que eran Peonias. Le agradecí, cerré la puerta fui corriendo a coger las gafas para poder leer la tarjetita, mi corazón saltaba, no hacía ni idea de quien serian…

Me senté. Dirigí la luz de la lámpara para mis manos, saqué la tarjetita del sobre perfumado color rosa y empecé a leerla:




te regalo hoy 
flores con todo mi amor 
siempre te amaré.

Estuve unos minutos volteando la tarjeta, mirando adentro del sobre, buscando algo que me dijera quién me estaba regalando tan lindas flores.

No estaba firmada!!...


Sigo pensando quien habrá sido que me hizo esta sorpresa y no quiso identificarse.


Habíamos quedado, unos amigos y yo, encontrarnos en un restaurante de un hotel que sirve “Brunch” a los fines de semana y feriados para las personas que se levantan tarde y como ya es tarde para tomar el desayuno, así se toma una comida más ligera y la pasamos muy bien.


A propósito un amigo que vino de España se quedó en ese hotel por eso fue una tarde muy bien pasada. Les conté lo de las flores se rieran mucho y dos amigas hasta me han dicho que les gustaría recibir una sorpresa así. Pensé si sería alguno de ellos pero les miré y ninguno de los tres dio señales de haber sido.


Estuvimos sirviéndonos del buffet, estaba muy bueno como siempre, yo siempre tomo mis jugos de frutas naturales, huevos revueltos con camarones, un poco de frijoles, ensalada… Había también comida japonesa, a ellos les gusto mucho. Comí también algo que no es costumbre el restaurante servir y que yo puse un poco en mi plato, fue un arroz de pato al horno que estaba buenísimo. De postre comí dos rebanadas doradas que estaban muy ricas, muy blandecitas porque deben haber llevado crema y muchos huevos.


Una música ambiente de piano en directo es siempre muy agradable y apareció cerca de las mesas un artista que es francés, pero que vive acá hace muchos años, tocando el bandoneón que dio un aire romántico y de pasión que en ese día especial de San Valentín nos hizo soñar un poco.


El final de la tarde fue llegando y después de mirar la puesta del sol en la terraza, nos despedimos hasta de allí a un mes como siempre en el mismo restaurante, quién sabe con otro amigo que está para venir de Argentina.


Salimos del restaurante, yo fui caminando en dirección a mi casa y cuando miro la tienda de la florista al lado del hotel, veo en el escaparate bellísimas flores y mis ojos quedaron parados en unas semejantes a las mías, aún miré a todos los lados a ver si veía a mis amigos para enseñarles las peonias.


Ya no los vi!


De repente me vino a la idea, una mirada un poco comprometedora de aquel amigo que había venido de España, pero que yo no me fijé muy bien y me di cuenta quién sabe si es el amigo desconocido?


Será? Por eso estoy publicando esta carta, será que fue él o será que fue alguno de Ustedes?


A pesar de aún no saber quién es, me siento feliz, estoy segura que algún día aparecerá.



Significado de la flor Peonia: Vergüenza, timidez.




15.5.11

Carta a un amigo








Amigo mío

Hace tanto tiempo que no te escribo una carta. Como sabes mi vida dio una vuelta de 300º. Mi sistema nervioso llegó a un punto que no pudo seguir mas sin tener una ayuda médica. Y yo oyendo a todos los amigos, que yo aguanto, que soy fuerte. Eso es lo que yo muestro, ser una mujer fuerte. Pero no te creas, uno es fuerte hasta un día y ese día llegó y tuve que pedir ayuda a mi médica de cabecera.
Sabes están pasando cosas todas al mismo tiempo y siento que cada vez  estoy más liada, quiero hacer las cosas y no se por donde comenzar. No tengo ganas de nada. Me olvido hasta de mirarme al espejo cuando me levanto. Es que me da miedo.

Mañana voy entrar otra vez en el quirófano, es una intervención hecha en ambulatorio pero lo de tener que ser hecha con anestesia general me asusta. Ya sabes que siempre me asustaron más las anestesias que las operaciones, te acuerdas lo que yo lloré antes de ser operada la segunda vez?

A esta hora vas en la alta mar, espero que pases bien el viaje, ya sabes cómo me preocupo por ti. Cuando llegues a tu casa, abrirás el correo y encontraras mi carta. No será una carta perfumada como a ti te gusta pero mientras la lees vas sentir algo en el aire. Es mi pensamiento! Mi pensamiento bien positivo también para ti y toda mi ternura.

Un beso amigo mío,

Flor

4.5.11

Carta de un enfermo seropositivo





  
Tantas sendas recorrí, tantas estradas, tantas calles, tantos rincones… hasta que un día me encontraste!




Hace algunos años, pocos, yo estaba desorientado sufriendo, había huido de mi casa, dejé mi madre llorando… Tanta incomprensión! Desde muy pequeño mis padres nunca supieran entenderme. De niño, mi maman como había querido que yo naciera niña, me trataba como si lo fuera de verdad, me confundía. Llegaba a vestirme con vestidos que ya los habían comprado antes de yo haber nascido, decía que quería que yo fuera una mujer. Nascí hombre!! Cuando mi papá llegaba en casa todo se transformaba! Yo era su hijo adorado. Cuando jugaba en la plaza cerca de mi casa, me gustaba más jugar con las muñecas de mis vecinitas y hacer de maman. Siempre me decían “Antoine, tú serás la madre, yo seré el padre!”. Las vecinas decían que yo parecía una niña de tan bello que era. Cuando me fui a la escuela todo mejoró pero en mi cabeza solo había confusión. Hasta que un día, como yo no conseguía estudiar, siempre estaba triste, siempre llorando, no quería salir de casa, mis padres me llevaran a un psicólogo. Me acuerdo que tuve que ir allá muchísimas veces hasta que el médico dijo a mis padres que el problema que yo tenía era que yo era homosexual. De tanto desearen que yo fuera una niña, todo mi cerebro se transformó y solo aceptaba cerca de mí los jóvenes de mi sexo.
El mundo desmorona!




Mis padres se separaran, yo me quedé con mi madre y de ahí por delante mi vida se convirtió en un infierno.

Hasta que un día he dicho una basta a todo, salí de casa creyendo que mis problemas terminarían. Todo quedó peor! Lo que encontré fueron amigos que estaban casi en las mismas condiciones que yo, droga, prostitución, mucha bebida, robo, dormir por bajo de los puentes, frecuentar barrios que antes ni sabía que existían. Entonces empecé a relacionarme más íntimamente con algunos de mis compañeros de desdicha. Las noches las pasaba en el bosque y ahí encontraba mucha gente de todo tipo. Los tiempos fueron pasando y mi persona cada vez más perdiéndose por entre los árboles centenarios que si hablaran tanto que tenían que contar… Empecé a verte por detrás de esos árboles como si fueras una serpiente, mirándome, hechizándome, haciéndome señas, eras deslumbrante. Sentía que algo se pasaba, que querías decirme algo pero dejaba de verte, te buscaba y ya no te veía. Hasta que un día te quedaste y me abrazaste. Fuiste tan gentil, tan dulce conmigo. Que bella eras, me dejé dormir en tus brazos. Fueran pasando las noches hasta que un día, empecé a sentirme muy mal, no tenía fuerzas, no tenía ganas para nada. Mis “amigos” ya no me hacían caso. Te buscaba y dejé de verte. Te habías ido.
Tanto que me avisaran para tener cuidado, para protegerme, para usar preservativo! Yo tenía muy poca información sobre lo que era esa enfermedad! He sido tan negligente!

Me doy cuenta ahora que me estoy muriendo que tú sigues deslumbrante y te siento a mi lado arrimada a mí, te siento dentro de mí, mi piel sigue quemando. Solo ahora me dices tu nombre, porque no me has dicho antes que te llamabas SIDA?!

Autor:  Flor 



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